Y... finalizo esta trilogía, ampliando los recorridos por la comarca de Ripollès.
El Ripollès (I)
El Ripollès (II)
La Molina:
Hicimos una incursión a la vecina comarca
de la Cerdanya, con el tren de Renfe (línea Barcelona - Puigcerdà). Es
un viaje muy gratificante, que pasa por el Collado de Toses, donde se ven
preciosos paisajes. Nuestro destino es La Molina, primera estación de esquí
que se construyó en España, en los años 60. El tren nos deja en el mismo
pueblo, pero no es lo más interesante, pues el pueblo en sí aparece desierto y
con construcciones añejas. El espectáculo más bello lo obtenemos en las pistas
de esquí, ya que están rodeada de las montañas pirenaicas como si fuera un
anfiteatro.
En la zona de las pistas hay una gran
cantidad de servicios de todo tipo, como bares, restaurantes, tiendas, oficina
de turismo e información. Hay un servicios de autobuses que realizan el
trayecto desde el pueblo hasta las pistas e incluso llevan hasta la zona de La
Masella.
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Iglesia
de Santa María de Ribes
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Pueblo que da nombre al Valle de Ribes. Es
un encantador municipio que vale la pena recorrer, pues, además de los
vestigios de su pasado industrial, materializado en villas modernistas y restos
de antiguas fábricas, también es una villa muy ambientada, turística, llena de
servicios y cosmopolita. En ella destacamos su calle Mayor repleta de comercios
y pastelerías, además de edificios emblemáticos como el Ayuntamiento y la iglesia
parroquial de Santa María de Ribes. Ésta data del año 1035, pero gran parte
de sus muros fueron destruidos en 1936 y posteriormente reconstruidos entre
1945 y 1946. Se conservan todavía los tres ábsides, que son una joya del
románico. Sorprende en esta iglesia el tejado, en el que se han abierto
ventanas abuhardilladas. En su "Plaça del Mercat", asomada como un
balcón al río Freser, se celebra cada sábado un mercado lleno de color, que se
extiende también por el Paseo de Ángel Guimerà, en la otra orilla del río.
Otro Paseo interesante en Ribes es el de
Santa Caterina y su prolongación en el Paseo de la Margarideta, ambos con las
fuentes que llevan el mismo nombre. Desde este paseo se puede ver gran parte
del pueblo en toda su extensión. El Castillo de Sant Pere también merece
una visita. Se conserva de él la torre semicircular y se pueden ver las
ventanas que correspondían a diferentes dependencias.
La configuración de Ribes de Freser y la
disposición de sus casas está sometida a la forma del valle, por ello es en
forma de cuña. Otro encanto de Ribes es precisamente los puentes y calles que
cruzan sus tres ríos, el Rigard, el Freser y el Segadell, además,
empujando la cuña que forma el pueblo, aparece una gran mole rocosa, que en un
extremo forma el "Granòfir de Ribes" y en el que se ha instalado una
cruz. Se trata de roca magmática y se divisa desde diferentes lugares del
pueblo.
En Ribes también se encuentra el enlace
con el "Tren Cremallera de Núria".
Santuario
de Núria:
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El
valle de Núria con el lago helado
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Es la excursión más emblemática que parte
desde Ribes de Freser. A través del tren cremallera (familiarmente llamado
"el Carrilet"), que asciende por el congosto del río Núria, superando
un desnivel del 1.000 m., se llega al famoso Valle de Nuria. Desde
"el Carrilet" hemos podido ver la inmensidad del paisaje y la altura
de las montañas, así como las praderas, saltos de agua y el río embravecido
corriendo entre las piedras. Sólo el viaje ya merece la pena, pero una vez
llegados al Valle, sobre todo en Enero, vemos un manto completamente blanco
que, incluso, alcanza al lago situado enfrente del Santuario. Todo es de un
blanco cegador. Desde lejos se intuye el edificio del Santuario y de
otros servicios, por su color marrón. La iglesia es neorrománica y ascendiendo
al camarín de la Virgen de Núria, podemos ver una antigua talla románica del S.
XII. Es muy curiosa la cara del Niño, pues es igual al de la Virgen. Otra
curiosidad en la iglesia es la composición de un mueble en el que hay una olla
encastrada, una vitrina con una cruz y una campana. Todos estos objetos dan
origen a una graciosa leyenda que está descrita en la pared.
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La
olla legendaria de Núria
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Por último, señalaremos que, desde el
pueblo de Queralbs parte un antiguo camino que lleva al Valle, sólo se
puede hacer a pie y es el único acceso, además del tren cremallera. Este camino
lo utilizaban los campesinos para subir a venerar a la Virgen en el S.XI y en
algunos tramos todavía puede verse el antiguo empedrado de aquella época.
Todos los puentes de este camino que cruzan el río
Núria son medievales.